¿Por qué
dicen emprendedor cuando quieren decir empresario?
Sencillo:
por vergüenza, una vergüenza atávica y llena de complejos e ideas
preconcebidas. Una idea de lo bueno y lo malo anclada en clichés y tabúes.
Si, querido
lector, no está leyendo mal ni se ha equivocado de blog. ¿Por qué la palabra
empresario no es pronunciada por los políticos, medios de comunicación y la
sociedad en general? Por una vergüenza cerval inculcada en nuestra cultura gota
a gota, desde las escuelas, las series de televisión, la prensa y la política.
Ganar dinero trabajando, organizando y teniendo una empresa está mal visto. El
concepto empresario es sucio para una progresía que se ha erigido como máximo pontífice
de lo bueno y lo malo. Y nosotros . . .
lo hemos aceptado. Y esta inquietud me surge especialmente cuando llega el
momento de distinguir entre empresario y emprendedor
·
Mujer,
30 años = emprendedora. Bueno
·
Hombre,
31 años = empresario. Malo
·
Empresa
nueva creación= emprendedor. Bueno
·
Empresa
30 años de antigüedad= empresa. Malo
Con esta
idea sobre lo positivo del emprendedor y los sucio del empresario llegamos a la
paradoja de un gobierno que quiere hacer la ”política del camello en la puerta
de un colegio”. No me he vuelto loco... Pero como demonios se explica una
tarifa plana para los seguros sociales de 50€ para emprendedores durante 6,9 o
12 meses o cualquier tipo de bonificación a la contratación. Y cuando el
emprendedor ya se ha enganchado … ZAS, tarifa confiscatoria como a todo
empresario y listo. Mi pregunta es, ¿no es más efectiva una reducción general
de las cuotas de la seguridad social del 20 % a todas, digo todas, las
empresas? ¿Hay que castigar a las empresas que todavía siguen vivas por el
hecho de haber sobrevivido a la crisis con dejarlas fuera de las ayudas?
Este
gobierno, como todo gobierno socialista se dirige por la siguiente máxima:
“Si se mueve, ponle un
impuesto. Si aún se mueve, regúlalo. Si se ha parado: subvenciónalo”
Desde las
asociaciones empresariales no solo debemos proteger los derechos e intereses de
los empresarios, y participar en la vida económica y política de nuestras
comunidades, tenemos la obligación de dar la batalla de las ideas en la defensa
de cosas tan elementales como la libertad de empresa, el derecho a buscar el
beneficio, prosperar y el orgullo de ser empresario. No podemos dejar que la imagen que tienen de
los empresarios en España sea una caricatura de la que se ve en las series de
televisión y mucho menos que se legisle con esa caricatura en mente. Y, por
supuesto, no podemos dejar que se nos caricaturice…. Sexo, se dice sexo.
Manuel Beas
Pérez de Tudela Villagrán
Presidente
de ATIEC
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