lunes, 25 de febrero de 2013

Rossell o la legitimidad



Los últimos días  nos han deparado a las patronales muchas noticias y declaraciones variadas de algunos de nuestros más conocidos representantes. A las emitidas por el Presidente de CEIM con motivo de una investigación sobre el aparente modus operandi de su empresa en la remuneración de algunos de sus trabajadores, se han sumado unas palabras del presidente de CEOE, Sr. Rosell, con motivo de su asistencia al Congreso de Comisiones Obreras, en el cual también ha hecho unas jugosas declaraciones su reelegido secretario general Sr. Fernández Toxo.

En cuanto a las primeras, ya hemos dicho en blog anterior que es un asunto que no concierne más que al propio Arturo Fernández que, en función de su situación personal deberá tomar decisiones que van más allá de su periodo de reflexión en cuanto a su participación en CEOE. La patronal de Madrid no es ahora, precisamente el modelo a seguir, por el incumplimiento sistemático de sus Estatutos en los últimos años y su deriva hacia un modelo de lobby, abandonando su vocación y estructura histórica de “organización de organizaciones”.

Arturo Fernández tiene gran responsabilidad en ello y no creemos que si le aconsejan abandonar las circunstancias, deba hacerlo sin una reflexión profunda de su papel y sus obligaciones ante los empresarios de Madrid, que han visto decaer su acción y su presencia por la levedad de sus líderes y la influencia política en su gestión.

Por su parte, el presidente de CEOE, Juan Rosell, ha aprovechado el Congreso de CC.OO. para declararse partidario de la transparencia absoluta “hasta las últimas consecuencias” porque las cúpulas de las organizaciones sindicales y patronales “deben dar ejemplo, aunque no siempre lo hayan hecho”.

Esta sinceridad sobrevenida, que viene a cuento por los anunciados cambios en la próxima Asamblea de CEOE, en la que se prevén  importantes modificaciones en sus Estatutos, contrasta con la historia reciente de la organización y de sus representantes, muchos de ellos y en especial su presidente, al igual que los presidentes de CEIM y CEPYME, son herederos directos de la etapa de Díaz Ferrán y, en consecuencia, escasos de la legitimidad necesaria para afrontar una nueva etapa en la que esa condición es imprescindible.

No hace tanto tiempo que asistíamos a acuerdos para la continuidad de unos y otros con la intención de que todo continuara igual, a elecciones en las que volaban los votos en blanco para asegurar los cargos y al falso encumbramiento de tristes defensores de la independencia tutelada de los empresarios, todo lo cual nos ha traído hasta el momento actual de decadencia de nuestras antaño potentes organizaciones que parece querer aliviarse con palabras y frases que muchos no creemos.

Por ello, las palabras vacías, las grandes frases, se curan con el debate y los hechos, padres de la transparencia que ahora se promete, pero si las personas siguen siendo las mismas, no cabe seguir hablando de regeneración, refundación, simbiosis y otras varios conceptos ampliamente exhibidos, sino de democracia y aplicación estricta del espíritu que nos hizo fuertes un día. Para ser claros, con nuevas elecciones y candidatos que garanticen todo aquello que hemos ido perdiendo en muy pocos años. Y a eso no parece que esté apostando la CEOE.

Por lo tanto, aunque estemos muy lejos de unos sindicatos tan anticuados como CC.OO. nos ha parecido interesante recoger las palabras de su reelegido Secretario General, Sr. Toxo que, a modo de reflexión ha dicho que “la presencia de los sindicatos en los consejos de administración y en la formación, les ha producido un grave problema reputacional”.

Esa reflexión, no sabemos si sincera pero sin duda oportuna, se sigue echando de menos en los discursos de nuestros dirigentes empresariales actuales, empeñados en obviar del escaso debate cuestiones claves, cuyo análisis y profundización, no haría más que ahondar en su probable falta de legitimidad sin un cambio profundo de actitudes, personas y objetivos.

 

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