La pregunta no es baladí y resume en ella todo lo necesario
para dirigirse en una sociedad democrática y abierta como creo que es la
española. Para un súbdito sus derechos son una concesión o cesión de una
autoridad superior a él. Tienes lo que te dan y en cierta forma no eres
responsable de su buena administración. Para el ciudadano sus derechos emergen
de su propia condición de ciudadano, no es una cesión o gracia de un poder
superior. El ciudadano es consciente y celoso de sus derechos, pero aún más
consciente de sus responsabilidades.
La cuestión aquí es: ¿las patronales están constituidas por
súbditos o ciudadanos?
Si resulta que las patronales de un tiempo a esta parte han
estado más orientadas al poder político, y sus dirigentes han sido elegidos al
amparo de ese poder, no podemos ser más que súbditos en el peor de los
sentidos. La patronal así se convierte en una burbuja endogámica encerrada en
un bucle política-patronal del que queda al margen el verdadero ser de las
asociaciones empresariales: el empresario.
En un país que salía de una dictadura y sin una cultura
asociativa tenía sentido que se promoviera o empujase a importantes empresarios
a que creasen aquellas incipientes patronales. Pero hasta ahí, no más. La tentación de tutelarlas a través de
su dependencia económica y política solo pueden derivar en lo que estamos
ahora: desafección total e indiferencia del empresariado.
Ahora nos toca a nosotros construir asociaciones
empresariales compuestas de CIUDADANOS en el más bello sentido de la palabra.
Gente con derechos inherentes por el simple hecho de ser, y responsables de su
destino. Nadie nos tiene que decir quien es nuestro presidente, ni como nos financiamos
ni como nos organizamos.
Esto que digo en papel es sencillo pero no fácil. Al igual
que en la política las patronales se han llenado de gente que las han
convertido en su forma de vida. Fuera de ellas el frio espacio exterior.
¿ES MUCHO PEDIR QUE LAS
PATRONALES SEAN DIRIGIDAS POR EMPRESARIOS?
Parto de la base que el hecho de ser empresario implica un
grado de compromiso y libertad que solo corresponde a los ciudadanos. ¿Por qué
dejamos que nuestras patronales las dirijan súbditos? Ahí la dejo . . . báilala.
Manuel Beas Pérez de
Tudela
Vicepresidente de
FEDESMA
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