jueves, 18 de abril de 2013

¿Es posible otra patronal diferente?


“Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa y eso es, precisamente, lo que nos pasa”   (J.Ortega y Gasset)

Los empresarios nos preguntamos si en una situación tan crítica como la actual no sería bueno dejar a un lado la reconocida tendencia de nuestros dirigentes y organizaciones al pacto y la vaselina en los momentos difíciles, implicándonos con claridad a favor de soluciones que, sin alejarse demasiado de la ortodoxia imperante, suavicen la brutal caída de la actividad económica y sus secuelas en forma de desaparición de centenares de miles de empresas y millones de puestos de trabajo.

Nos preguntamos si no sería positivo posicionarnos a favor de una mayor transparencia del gobierno y de la banca en relación con el crédito a las empresas, sin el cual nada podrá volver a ser lo que fue, especialmente en lo referente a número de empresas, sectores económicos y trabajadores con perspectivas de futuro.

Pensamos que debiéramos insistir, un día si y otro también, en el desmontaje urgente de tantos centenares de empresas públicas creadas al amparo del espejismo oficial con el fin último de colocar a amigos, familiares y correligionarios, aún a costa de distorsionar los mercados y acometer proyectos imposibles o ruinosos.

Creemos estar seguros de que sin la desaparición de ese inmenso tinglado y el enorme coste que conlleva, por muchos esfuerzos de austeridad que se nos exijan nunca podremos equilibrar nuestras cuentas públicas sin acudir a la imposición de mayores impuestos y a la reducción de los derechos de los pensionistas y ciudadanos en general.

Los empresarios nos interrogamos sobre si no sería adecuado que no solamente cada uno de nosotros de forma individual, sino también nuestros dirigentes, nos dirigiéramos a la sociedad para expresar nuestro desánimo ante la continua subida de impuestos sobre el trabajo, la actividad económica y el patrimonio empresarial, que afecta de manera muy significativa a las pequeñas y medianas empresas, haciendo inviable su futuro.

También nos preguntamos sobre las razones por las cuales nuestras organizaciones no protestan de manera intensa y coordinada por las grandes subidas de tasas e impuestos municipales varios, que no mejoran la deficiente gestión municipal en relación con la actividad económica sino que se dedican en buena parte al clientelismo y al crecimiento desaforado de los ayuntamientos que han pasado a ser en muchos de ellos las primeras empresas por número de empleados en sus municipios, al tiempo que las menos eficientes.

Nos sorprende y por ello quisiéramos expresarlo, la actitud de unos sindicatos de otra época, cuyos dirigentes parecen pretender perpetuarse en sus cargos a pesar del evidente fracaso de su gestión, y su discutible función social.

Entendemos que no debiéramos eludir por más tiempo el debate sobre la carga fiscal que recae en especial sobre la pequeña y mediana empresa y la legión de autónomos, mientras la gran empresa goza de condiciones excepcionales que le permiten reducir su factura fiscal de manera importante.

Nos preguntamos insistentemente si hay algún motivo para que, a la vista de tantos escándalos públicos, económicos, administrativos,  que afectan a multitud de empresas, empresarios, administraciones y políticos varios,  nuestros representantes permanezcan mudos, sin criterio aparente.

¿ Y por qué no somos capaces de organizar el acto colectivo, tantas veces reclamado y demorado, en el que miles de empresarios reafirmemos nuestra confianza en la empresa y reclamemos respuestas urgentes y decididas a todo ello, como parte interesada e importantísima de la sociedad que somos ?.

Por lo tanto, nos preguntamos si esta situación, por anormal, puede continuar por mucho tiempo, por qué todas estas preguntas, que merecen respuestas, ni siquiera se plantean en debates abiertos y no se nos ocurre más que intentar analizar sus causas.

La conocida frase de Ortega y Gasset que encabeza este escrito, aunque expresada en un contexto diferente, nos impulsa a intentar llegar a conclusiones en relación con lo que nos pasa. Y lo cierto es que creemos saber lo que nos pasa.

Lo que nos pasa es que nuestras organizaciones, en buena medida, han sido ocupadas por gentes más próximas a los intereses políticos y personales que a los generales. Nos pasa que nuestras escasas decisiones, en consecuencia, comúnmente, están sujetas a la aprobación previa, que impide aplicarlas con la independencia necesaria. Nos pasa que los intereses personales de muchos de los que dicen militar en nuestras filas, priman sobre los intereses comunes.

Nos pasa que, aunque se dice con alguna frecuencia que hay que cambiar las cosas, no hay la menor intención de hacerlo y se incumplen los estatutos y las normas con absoluto desprecio a los derechos de todos. Nos pasa que muchos dirigentes nuestros participan o han participado en órganos mixtos de la administración o en entidades financieras, en representación de todos nosotros, sin dar cuenta de su gestión y de  sus resultados, aunque la consecuencia haya sido el desastre.

 Nos pasa mucho más, por lo que para que las patronales vuelvan a ser lo que fueron y conciten de nuevo el interés y el apoyo de los empresarios, debemos cambiar de manera radical. Debemos promover el debate y la transparencia. Debemos promocionar nuevas generaciones de dirigentes que sustituyan a los que están apegados a sus inútiles cargos. Debemos potenciar a los auténticos empresarios sobre aquellos que se engañan a si mismos al tiempo que intentan hacerlo con nosotros. Debemos cumplir los Estatutos con seriedad y firmeza.

Y por tanto, algunos hemos decidido empezar a trabajar sobre ello, a través de una plataforma que se inscribirá en internet con el título de OTRA CEIM ES POSIBLE, a la que están invitados todos los empresarios de buena fe que se sientan capaces de participar y aportar ideas e incluimos un documento de análisis sobre La estructura de CEIM y sus propuestas de solución.
 
Adjuntamos informe de la estructura de CEIM en el siguiente enlace:
Informe Estructura CEIM

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