¿ POR QUÉ NO NOS MANIFESTAMOS
LOS EMPRESARIOS ?
El nivel de sacrificio de los ciudadanos en esta
crisis inacabable está alcanzando
niveles que resultan insoportables para una buena parte de la población. Las
cifras de paro, de aumento de la escasez e incluso de la miseria, se extienden
día a día y nos angustian a todos, sin que podamos hacer nada, sin esperanza.
Se anuncian los fatídicos seis millones de
desempleados, muchos de los cuales, desalentados, reconocen que ni siquiera
intentan encontrar trabajo porque les resulta una tarea inútil y deprimente, al
tiempo que hay casi dos millones de familias con todos sus miembros en paro,
sobreviviendo con el mínimo apoyo de ayudas sociales, subsidios o en precarias
condiciones en la economía sumergida.
Y mientras tanto, se siguen cerrando empresas y
miles de proyectos empresariales reducen sus expectativas, se atrincheran temerosos
ante las amenazas que aún nos acechan en el año actual que, a decir de todos
los expertos y dadas las circunstancias y los datos que nos van llegando,
promete ser el más duro, el más difícil y comprometido de la larga serie que
venimos soportando.
En este panorama, salpicado de escándalos
económicos, políticos y hasta institucionales, brilla la política, se
multiplican las declaraciones de nuestros representantes de toda condición
prometiéndonos la, para ellos, siempre cercana salida de la crisis de la que
los ciudadanos en general y las decenas de miles de empresarios arruinados no
somos culpables en absoluto.
¿ Y si no somos culpables los empresarios, sino
también victimas, muchos nos preguntamos por qué no nos agrupamos y planteamos
nuestras justas demandas y posibles soluciones en un gran acto empresarial ?.
Así se hizo al principio de la democracia y, con
posterioridad, a la llegada del primer gobierno socialista, en unas
circunstancias tan dramáticas como las actuales y con un nivel de incertidumbre
similar al que estamos padeciendo. Unos pocos empresarios, con prestigio y
liderazgo, convocaron a unos cuantos miles de desanimados colegas a actos
multitudinarios en defensa de la empresa como única solución a la crisis, en
los que el fervor y la fe de todos los presentes en sus proyectos se pusieron
claramente de manifiesto.
El liderazgo de los promotores y su profunda
convicción en la fuerza de los principios empresariales fue suficiente y las
convocatorias surtieron efectos casi inmediatos. No se necesitó más que la
libertad, el liderazgo y las convicciones. No se necesita más para convocar a
miles de empresarios a un acto similar hoy en día.
Sin embargo, nuestra Federación, que ya intentó un
acto limitado el año 2011, cuya foto acompaña este blog, sigue intentando una
gran concentración multitudinaria y en los grandes foros empresariales, por
decir algo, la propone insistentemente, recibiendo, desde hace años la misma e
invariable respuesta: “NO ES EL MOMENTO”
Sin más explicaciones, sin más argumentos, sin
debate alguno. Y, ¿ Si no es el momento, ni la sido a lo largo de estos aciagos
años, cabe esperanza de que alguna vez lo sea ?.
Pregunta sin respuesta. Acaso sea porque el
liderazgo ha desaparecido de las grandes patronales y los actuales dirigentes
no se atreven a convocar a quienes dicen representar, temerosos de un rotundo
fracaso o bien porque los políticos en el uso de su inmenso poder y dominio de
la sociedad, imponen soterradamente un criterio condicionado por sus exclusivos
intereses, conocedores como son de la escasa entidad actual de nuestras
organizaciones.
FEDESMA lo seguirá intentando y puede ser que alguna
vez, antes de que el tinglado se derrumbe, unos cuantos miles de empresarios,
emprendedores de todo tipo y autónomos, se unan a nuestra propuesta.
En todo caso, siempre nos quedará el recuerdo de
aquellos líderes empresariales y de la valentía con la que acometieron unas
concentraciones que, en principio arriesgadas, ayudaron seriamente a devolver la
esperanza perdida de muchos, colaboraron a potenciar nuestras incipientes
patronales y encauzaron la economía de nuestro país.

No hay comentarios:
Publicar un comentario